Jose el peruano
Jose el peruano —Después, cuando reaccioné, me vi ligado de pies y manos, rodeado por mil sarmientos que me otrechaban, chupándome la sangre... Con enormes esfuerzos, traté de desprenderme de la liana que me aprisionaba, pero no lo conseguÃ. Me puse a gritar en la esperanza de hacerme oÃr de vosotros.Â
—Y te hemos sentido—dijo José—. Esos gritos han sido los que me guiaron... Pero no creas que este sea el bosque en que tú buscabas a Mulga: estamos a varias millas de él. Tus asaltantes te han traÃdo a este sitio: has atravesado Cooper Kreck y una gran llanura,. Tú has recibido el golpe de boomerang más o menos a las diez de la mañana de ayer y ahora serán como las dos de la madrugada.Â