Jose el peruano
Jose el peruano En cierto momento les pareció que todos se hubiesen echado en el suelo como para descansar, pero pocos momentos después ya se habÃan vuelto a levantar y parecÃan moverse fatigados.
Se detuvieron de improviso.Â
—¿Qué están haciendo?—preguntó José.Â
—Parece como si alguno de ellos se levantaran en el aire—respondió Fernández.Â
—¿Serán aves con forma humana? Ya no me extraña nada en este paÃs de las rarezas y de los contrasentidos.Â
—Parece que se hubiesen subido sobre alguna cosa—dijo Fernández.
—¿Será sobre el carro?
— No... la tela blanca se verÃa fácilmente... parece más bien una mesa con cuatro patas...Â
—¿Una mesa con cuatro patas? ¿En pleno bosque?... No es posibleÂ
—Ahora bajan... vuelven sobre sus pasos... desaparecen en el bosque... parecen tener mucha más prisa que antes...Â
—Y ¿ves todavÃa la mesa?...Â
—Si...Â
José lanzó una exclamación y se golpeó con la palma de la mano la frente.Â
—Ya he comprendido qué es esa mesa.Â
—¿Qué es?Â