Jose el peruano

Jose el peruano

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Se dirigen hacia donde nos encontrábamos nosotros hace poco—añadió José. 

—Es verdad. Ahora comprendo. A las aves de rapiña las atrae el olor de los dingos que hemos matado nosotros — dijo Fernández—. Tienen ahí un buen bocado. 

—No temas, que cuando los hayan devorado irán hacia la tumba y asaltarán también al desgraciado que está allí... 

—¿Entonces son insaciables estos carnívoros ?—preguntó Fernández. 

—En este país, los hombres y las bestias comen raras veces, pero cuando se les presenta ocasión propicia, comen por el hambre pasada, presente y futura—observó el coloso. 

—A propósito, ¿cómo habrán terminado las provisiones de nuestro dray?—preguntó el joven pensando dolorido en la sabrosa conserva de carne, en la mermelada, en el té, en el brandy que los malvados se habían llevado en el carro. 

Entretenidos por los conversación, habían llegado casi al término del pantano: hacia allí les era mucho más practicable el terreno porque estaba sembrado de grandes piedras. 

A medida que se iban acercando, aparecían bien claros los limites del bosque, compuesto como los otros de eucaliptos altísimos que iluminaba el sol con sus últimos rayos. 


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker