Jose el peruano
Jose el peruano Mulga se habÃa aliado evidentemente con ellos desde el dÃa que lo recogimos nosotros con la excusa de que lo perseguÃan los indÃgenas
 —¡Bandido!—dijo José—. Pero. continúa.Â
—Eran cinco hombres de horrible catadura—continuó el cazador—, prontos para cualquier abominable acción. Me escarnecÃan de un modo atroz aprovechándose de la impotencia a que me habÃa reducido. Uno de ellos decÃa en tono irónico: ¿Cóm tuviste la mala idea de unirte a esa expedición. ¿Crees que es fácil atravesar Australia? Además de todos los inconvenientes, están  los bushranger, que a falta de los "pepita de naranja" se apoderan de las vituallas y de los dray...Â
Mulga daba una carcajada de cuando en cuando y decÃa:Â
—¿Has. visto lo bien que sabe hacer las cosas el "manaza" ?—Fernández a estas horas no tiene una gota de sangre en las venas porque la planta-vampiro se la ha chupado— Has caÃdo estúpidamente en la trampa y pronto te venderán a mi querido amigo Nandum-Kurruck que desea con ansia comerse a un blanco... ¡pobre Nandum-Korruck, hace tanto tiempo que ni los prueba!...