Jose el peruano
Jose el peruano —Después una maldita carcajada a la que los bushangers hacÃan eco. Uno de éstos dijo: "Llévate a este explorador para hacerlo biftecs con tu amigo Nandum-Kurruck; nosotros nos contentamos con los bueyes... Quizás nos equivocamos; pero el asado de buey nos gusta más que el biftec de hombre".Â
El dray iba, mientras tanto, hacia el oeste: al dÃa siguiente llegó a este bosque. Mulga y los bushangers me hicieron bajar del carro y se dieron a comer ávidamente las carnes en conserva que llevábamos y a beber el brandy riéndose y haciéndome oler los manjares, pero alejándolos de mis labios...Â
Después decÃan: "¿Te gustarÃa, este rostbeef?. Pero también nos gusta a nosotros".Â
Yo temblaba de rabia y de impotencia: tenÃa las manos atadas y no podÃa. echarme encima sobre aquellos miserables para darles una batalla desesperada.Â
Uno de ellos me acercó una taza de brandy a la nariz, diciendo:Â
¿Te gustarÃa beber un poco? Abrà la boca y mordà rabiosamente la mano del bushanger. Este dió un grito de dolor que resonó en el bosque: mis dientes se habÃan hundido en la carne del miserable... Era mi venganza.Â
—¡Bien hecho!—exclamó José.Â