Jose el peruano
Jose el peruano Pero al miserable no le agradaba esta solución y añadió: "Dejémoslo con vida, pero démosle un castigo": después de mucho discutir, decidieron ponerme detrás del carro y arrastrarme de este modo por medio deuna cuerda... Así se hizo... No os digo lo que sufrí por espacio de unos kilómetros, arrastrado por entre la maleza, atado de pies y manos... Hasta que al fin el dray se detuvo. Mulga vino a ver cómo se encontraba el "plato favorito.de Nandums-Kurruck".
Yo estaba ya sin fuerzas. Mulga se asustó: ¡quería regalarme vivo a su amigo!
Me desató las manos y los pies, cortó la cuerda y gritó: "El blanco se muere, traedle una taza de brandy".
Algunos instantes después apareció el bushranger con una taza llena de licor. "¡Dásela tú a este perro rabioso!... ¡No quiero que me vuelva a morder!"
Mulga cogió la taza de las manos del bushronger y me la dió. Yo bebí ávidamente.