Jose el peruano
Jose el peruano —¿Qué animal has matado?—preguntó José.
—Parece un oso—opinó Fernández.Â
—En efecto: es un oso australiano—dijo Lindsay—. Ya habÃa matado otros en mi anterior y desgraciada expedición.Â
—¿Y se llama?Â
—Te lo he dicho: los indÃgenas lo conocen con el nombre de kulbaroe, mientras qué los ingleses lo llaman Australian Bear...Â
—¡Por fortuna lo descubriste a tiempo!—exclamó Fernández.Â
¡Gracias que no se nos ha tirado encima desde el árbol!Â
—Este animal, a pesar de su fuerza, es perfectamente inofensivo: se deja coger por un niño. —¡ Qué extraño paÃs es Australia! ¡Los osos son mansos como corderos!Â
—¿Y son sabrosos?Â
—Exquisitos... Son mejores que los canguros—contestó Lindsay—, no se alimentan más que de hojas de eucaliptos y escogen las más tiernas y los brotes. Los indÃgenas los asan sin pelarlos, pero he podido comprender que es más sabroso cocido al asador...Â
—¿Quieres cocerlo todo al asador?Â
—No... Una parte nada más... El resto lo ahumaremos, llevándolo con nosotros como provisión.Â