Jose el peruano
Jose el peruano José y Lindsay obedecieron. Se detuvieron aguzando el oÃdo.
El eco de una canción extraña parecÃa venir de lej os...Â
—Este es el canto de algún indÃgena—murmuró Lindsay.Â
—Parece que viene del otro lado de la coirna—observó José—, escuchemos... La canción habÃa cesado. ParecÃa haberse cambiado en un coro de risas.Â
—Hay alguna tribu o caravana acampada tras las colinas—dijo Lindsay.Â
—Las colinas son bajas y las atravesaremos fácilmente—dijo José.Â
—Lo iba a proponer. Los tres viajeros decidieron remontar la cadena de pequeñas colinas, siguiendo las voces misteriosas que llegaban a sus oÃdos.Â
La noche era bastante clara.Â
Los tres exploradores consiguieron llegar a la cima después de salvar las sinuosidades del terreno: bajo ellos habÃa una pequeña garganta, y más lejos se alzaba otra colina más baja.
Las voces se sentÃan mejor: parecÃa como si las invisibles personas gritasen presa de alegrÃa inusitada.Â