Jose el peruano
Jose el peruano El cono del monte empezó a humear de improviso: era un volcán. Los volcanes de Australia no echan ni fuego ni lava: lanzan al aire un chorro de vapor que asume  formas diversas y que en la fantasÃa de los salvajes resultan siempre ser monstruosos animales, hijos de Kulugul, el gran genio del mal.Â
Kulugul es un genio maligno muy exigente: cuando hecha humo necesita una vÃctima: si ésta no se lanza pronto al cráter humeante, Kulugul hace sentir su cólera con repetidos ruidos y los males más horribles caen sobre la tribu.Â
—Es necesario regalar un hombre a Kulugul—dijo Mulga mirando con expresión de terror el cono humeante, girando la vista en torno de él.Â
—¿Un blanco? ¡Un blanco!—rugieron los salvajes—. ¡Sacrifiquemos un blanco a Kulugul!Â
—El sacrificio es doloroso—dijo Mulga—. Tengo necesidad de hacerlos trabajar a los tres en las minas... pero a Kulugul no se le puede negar nada.Â
El indÃgena examinó uno a uno los tres prisioneros.Â
Estos temblaron: ¡uno de ellos debÃa ser echado al cráter del volcán para aplacar las iras del genio del mal!Â
Mulga consideró cual de los tres prisioneros le convenÃa sacrificar.