Jose el peruano
Jose el peruano —El muy tonto cree que habremos sido tragado por la tierra, abierta por la cólera de Kulugul—explico Lindsay.Â
—Si no llega a ocurrir silbar ¿qué me hubiera sucedido?—preguntó Fernández. --
—Te habrÃan conducido al cráter y de un empujón te hubieran precipitado dentro, exclamando: Toma Kulugul... aplaca tu cólera... no abras la tierra bajo nosotros.., no nos oprimas con enfermedades.. no hagas venir la carestÃa.Â
—¡ Que supersticiones más estúpidas!—exclamo José.Â
—Y sin embargo estos salvajes son de una astucia diabólica—observó Fernández—. Mulga es un pillo redomado...Â
Las exigencias de la vida han hecho a los salvajes australianos, asà como a los de otras regiones, muy ingeniosos. El hambre es una buena escuela para, las picardÃas. Estos indÃgenas son astutos, pero su astucia no consigue borrar las supersticiones...Â
—¿Adónde habrán huido ?--preguntó José.
—Al pueblo de Nandum-Kurruk, sin duda alguna —repuso Lindsay—. Allà reunidos matarán alguna joven para aplacar la cólera de Kulugul.Â
—Alejémonos de aqu×dijo José.Â
--Busquemos un sitio donde pasar la noche—dijo Fernández.Â