Jose el peruano
Jose el peruano Pronto Mulga hizo que le taparan la boca y dió orden para que José fuese obligado a caminar.
El coloso, reducido nuevamente a la impotencia, hubo de andar todo el .día: por la tarde llegaron al pueblo de los indígenas. Unas veinte chozas circulares construidas de cortezas de árboles se levantaban al pie de una pequeña altura: en medio dominaba una choza más amplia pero no menos rústica que las otras: era la del jefe de tribu Nandum-Kurruck, el amigo de Mulga.
Era de noche. Todos dormían. Mulga no quiso despertar al jefe para anunciarle la captura del "gigante blanco".
Nandum-Kurruck exigía que no le despertasen por razón alguna, ni aun su hombre de confianza: Mulga.