Jose el peruano
Jose el peruano José corrió a avisar a sus compañeros que descansaban en la cabaña.Â
—¡Hemos sido traicionados otra vez!—exclamó con furia el coloso, cerrando bien la puerta.
—¡Venderemos caras nuestras vidas!—dijo Lindsay poniéndose en pie con el cuchillo en la mano.