Jose el peruano
Jose el peruano —Era yo que iba al Squatters' Club. Llevaba encima gran cantidad de dinero, y los ladrones escapados de las colonias de que está infestada la ciudad, lo sabÃan... te precipitaste sobre los malhechores como un ciclón... Con rapidez aniquiladora les distribuiste gran cantidad de puñetazos, rompiendo un par de cráneos y poniendo a los otros en fuga.
—Fué para mà muy :fácil...Â
—Pero para mi fué una gran cosa... Si tú no intervienes en aquel momento, termino yo y las diez mil libras esterlinas que llevaba encima...Â
—Admitámoslo asÃ, señor Kilder; pero seamos justos admitiendo al mismo tiempo que aquella misma noche usted empezó a colmarme de beneficios. Me ha acogido usted en su casa, no solamente a mi, sino también a mi novia y a su hermano cuando llegaron a Puerto-Augusta para intentar conmigo la busca del oro... pero todo esto no es nada, usted me ha proporcionado los medios para buscar una mina importante...Â
—¿Qué menos podÃa hacer con el que me salvó la vida?... y después de todo, cuando se habló de las exploraciones australianas y me dijiste que te sentÃas capaz de hacer la travesÃa de Sur a Norte, coji al vuelo la pelota... para sacar provecho de ti.
—¡Sacar provecho de mÃ!... ¿Usted tratar de sacar provecho de mÃ?Â