Jose el peruano
Jose el peruano Una lucha feroz se tramó entre los galeotes y los tres exploradores y la victoria, a pesar del número, hubiera sido de estos últimos si no hubiesen herido a José en el brazo derecho de una cuchillada.Â
Pero los forzados, viendo la victoria segura, habÃan dejado sobre el terreno cuatro muertos.Â
Los tres amigos habÃan luchado como leones; les habÃan derrotado otra vez: parecÃa que un destino adverso quisiese impedirles terminar la gran empresa.Â
Fuertemente atados, José, Fernández y Lindsay eran prisioneros de aquellos miserables.Â
¿Pero de dónde venÃan? ¿Cuáles eran sus propósitos.? ¿Con qué intenciones se habÃan apoderado de ellos?Â
De entre todos aquellos malvados, el más vil era el pastor, que habÃa llevado a cabo la nefasta traición y que sonreÃa ahora con sarcasmo a José.Â
 —¡Asqueroso reptil!—gritó éste—. Debes estar de acuerdo con mis enemigos. ¿No es verdad, gusano venenoso?Â
—Insúltame cuanto quieras—dijo el pastor con una risa feroz , pero os he jugado una buena partida...Â
—¿Te han pagado para que nos traiciones?— preguntó José.Â
—Eres demasiado curioso, querido amigo—respondió con ironÃa el mestizo, tocando con su mano el rostro del coloso.Â