Jose el peruano
Jose el peruano ¡José llegaba a tiempo, pero solo!Â
Entonces era él el vencedor.Â
—Ha vencido usted—dijo Kilder. Y el squatter de nuevo iba a entregar a Kornalden el papel que su mano estrujaba nerviosamente.Â
Se oyeron dos tiros de las orillas del golfo seguidos de algunos cohetes.Â
El reflector dirigió la luz hacia aquel lado. Se acercaba una lancha.Â
Al cabo de algunos instantes de observación, Kilder exclamó:Â
—¡Veo a Fernández!Â
—¡Lindsay! —murmuró Kornalden con voz sombrÃa. Acababa de ver a su amigo.Â
De dos partes distintas llegaban los vencedores.Â
Kilder guardó en el bolsillo la escritura de cesión y acercándose a Kornalden le dijo:Â
—Ha perdido usted... ¿Se ha convencido ahora? poco después José, Fernández y Lindsay subÃan a bordo del Young, siendo aclamados por todos. Habiéndose separado por poco tiempo de la voladura del navÃo, se volvÃan a encontrar.Â
—Hemos sido puntuales--dijo José—. Falta una hora para la media noche.Â
Mis testigos pueden jurar que he cumplido la travesÃa de Australia desde el Lago Torrens a la desembocadura del Alligattor, en el tiempo establecido.Â