Jose el peruano
Jose el peruano —Lo juramos—dijeron Lindsay y Fernández.Â
Pálido, exangüe, con mano temblorosa, el squatter vencido dió a Kilder la escitura de cesión de sus bienes.Â
—Y ahora—añadió Lindsay—tengo que hablar en secreto unas palabras con el capitán de este buque respecto a Kornalden.Â
El cazador se apartó con el capitán mientras Fernández abrazaba a su hermana y José, después de haber saludado con afectuosa alegrÃa a su prometida, entrevistado con los periodistas contaba sus peripecias...
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Tres meses después José el peruano se casaba con Marinca y los tribunales de Adelaida condenaban a Kornalden por complicidad en tentativa de asesinato.Â
José no se dedicó más a las exploraciones sino a educar a una florida y robusta prole, a la que narraba sus maravillosas aventuras en el paÃs de los antropófagos y de los animales y vegetales más fantásticos y extraños.Â
Terminaba siempre sus historias de este modo:Â
—¡Para no extrañarse de nada en el mundo, basta con atravesar Australia!