Jose el peruano
Jose el peruano —La empresa es verdaderamente arriesgada—añadió Kilder— para mi y para vosotros dos: si en seis meses no conseguÃs hacer la travesÃa yo seré pobre... pero tengo plena confianza en José y estoy cierto de que triunfará.Â
—¡También yo tengo la misma seguridad—añadió con orgullo la muchacha volviendo la mirada hacia su prometido.
—Y para tener completa seguridad — continuó Kilder—, quiero regalarle a José un amuleto.Â
—¿Un amuleto?—repitió el coloso.Â
—SÃ, José. En el Squatter' Club un individuo extraño me dió este pequeño objeto para ti. Ahà lo tie-nes... con él en el bolsillo no debes temer nunca nada—añadió sonriendo Kilder. Y sacando el pequeño nouver del bolsillo se lo dió a José.Â
Este lo examinó.Â
—¿Es un verdadero amuleto?—preguntó con ingenua sonrisa.Â
—Parece que sÃ... al menos como tal lo tienen los australianos—respondió Kilder.Â
Marinca se habÃa acercado a José: cogió de su mano el huesecillo, y lo miró. Una leve exclamación salió de los labios de la peruana.Â
—¿Quién le ha dado esto ?—preguntó volviéndose al squatter con un imperceptible temblor en la voz.Â