Jose el peruano
Jose el peruano —¿Es un hombre pequeño y de cara arrugada?— preguntó Marinca.Â
—SÃ, miss; me pareció algo bizco y al hablar silvaba, a veces como una serpiente...Â
—¡Es él! —exclamó Marinca casi rabiosamente. ¡HabÃa visto en sus manos este amuleto!Â
—¿Quién es él?—preguntó el coloso con mal contenida vehemencia.Â
—Será quizás el hombre que... José no terminó la frase.Â
Un tiro resonó en el jardÃn seguido de una imprecación violenta y pasos precipitados. Los tres hombres se lanzaron hacia la ventana abierta: llegaron a tiempo para ver una sombra que escalaba el pequeño muro circundante, mientras que otra intentaba en vano detener a la primera.Â
—¿Qué sucede?—gritó Kilder.
He disparado contra un hombre que habÃa entrado en el jardÃn—repuso una voz en inglés. Era Tommy, el criado de Kilder.Â
Tommy no habÃa terminado de dar esta respuesta, cuando José, saltando por la ventana, trepó al tronco de un árbol cercano, bajando de este modo al jardÃn, precipitándose luego hacia el muro.