Jose el peruano
Jose el peruano —¿Quiere aceptar la revancha de ayer por la noche?—preguntó el rico squatter con una sonrisa no desprovista de cierto desprecio, dirigiéndose a su adversario.Â
Kilder levantó la vista hacia el que asà le interpelaba, no pudiendo evitar una leve expresión de disgusto.Â
Entro los dos ricos squatters—asi se les llama a los grandes cosecheros de Australia, mientras a los pequeños se les dice "devoradores de cacatúas", como significando que se nutren sólo de pájaros viles—existÃa una recÃproca aversión...Â
Los dos cosecheros propietarios de vastos runs —medida de la tierra que desde un determinado punto se puede abarcar con la vista—se habÃan propuesto, cada uno por su parte, el llegar a ser el squatter más poderoso de la región meridional de Nueva Holanda Â
Se habÃa desencadenado esta plaga desde hacia poco tiempo por los colonos europeos y especialmente por los galeotes que el Gobierno inglés deportaba al continente australiano, destinado a ser después un paÃs tan rico en recursos por la grande e infatigable conquistadora de Colonias.
 A la pregunta que le habÃa dirigido en adversario, Kilder repuso:Â
—¡Acepto gustoso, pero con una condición!Â
—¿Cuál?Â