Jose el peruano
Jose el peruano Lindsey, como de cuarenta años, lleno de osadía y robustez, había aceptado de buen grado aquel encargo para sustraerse al tedio de la ciudad, Había acompañado varios años antes a la desgraciada expedición Harrow, en la que habían muerto de hambre cuatro hombres incluyendo al jefe que él había enterrado en Cooper Kreck.
No obstante había aceptado la oferta de acompañar a José, para atestiguar bajo juramento, la veracidad de la travesía.
Fernández, el hermano de Marinca, era el otro testigo.
La expedición no se componía por lo tanto más que de tres personas: José, Fernández y Lindsay; pero José se había propuesto buscar orillas del Torrens un australiano práctico del interior que le sirviese de guía, más allá de la región explorada por Lindsay en su precedente expedición.
Según lo establecido, los dos squatters acompañarían a caballo a la expedición hasta la orilla memeridional del lago Torrens.
La partida se inició entre las aclamaciones de la gente; pero gran parte de ésta no creía en el buen éxito de la empresa y predecía un desastre para la fortuna de Kilder.