Jose el peruano
Jose el peruano  —Me he equivocado al sospechar de Lindsay—dijo Kilder.— Es un hombre leal y no puede haber aceptado ningún negecio sucio de mi partenr... Cierto es que el dinero es un gran corruptor, pero Lindsay no es venal... ¡Y ahora, feliz viaje, amigos mÃos?...
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—¡Buen viaje, señores!—gritó Kornalden agitando en el aire su gorra.
— Dentro_ de seis meses justos estaremos en la desembocadura del Alligator.Â
—¿También nosotros?—exclamó José.Â
—Asà lo espera, mi competidor—dijo Kornalden.Â
—Pero yo pienso lo contrario.Â
Kilder se habÃa juntado con Kornalden.Â
—Volvamos a Puerto-Augusta—dijo Kilder.Â
—¡Féliz viaje también a ustedes!—gritó Lindsay.Â
Los dos jinetes tomaron el camino pantanoso que conducÃa hacia Spencer. José, Fernández y Lindsay agitaron sus sombreros y cuando los dos squatters hubieron desaparecido tras la maleza, subieron al dray, dando la señal de partida.Â
El.pesado carro se movilizó, rechinando por los repetidos esfuerzos de los bueyes que hubieron de pasar grandes fatigas para poner en marcha las enormes ruedas hundidas en el terreno.Â