Jose el peruano
Jose el peruano El peruano la vendó como pudo con el pañuelo, después dió a beber nuevamente brandy al desgraciado compañero. Fernández se reanimó algo: sostenido por José podía caminar, pero a duras penas.
La marra carnívora lo había debilitado mucho.
¡Si José hubiese tardado algunas horas más en encontrarlo, las ávidas ventosas de la planta-vampiro, lo habrían desangrado por completo!