La capitana del Yucatan
La capitana del Yucatan Blanco
—¡Por mil ballenas! —exclamó Córdoba—. ¡El vicealmirante Cervera en ruta hacia Santiago! ¡He aquà un hombre que dará mucha guerra a los yanquis!
—¿Qué dices, Córdoba? —preguntó la marquesa.
—Digo, señora, que en vista de que aquà no podemos desembarcar la carga iremos a Santiago. ¡Caray…! ¿Cervera estará allà con sus cruceros? Esto significa que en aquella plaza se desarrollarán grandes combates, os lo aseguro.
—Sin embargo, se decÃa que la escuadra de Cervera estaba fija en el cabo Verde.
—En cambio, ahora parece que se mueve.
—Dime, Córdoba, ¿podemos forzar el bloqueo y llegar a Santiago?
—Con un poco de audacia lo forzaremos e iremos a saludar al coronel Ordóñez, buen amigo mÃo y valeroso soldado.
—Entonces no nos queda más que volver a la costa y embarcarnos.
—Y lo más deprisa que se pueda, marquesa, o caeremos en las manos del apreciado señor del Monte.
—¿Tú crees que estaba encargado realmente de conducirnos a una emboscada?…
—Preguntádselo al soldado, que lo conoce personalmente.