La capitana del Yucatan
La capitana del Yucatan —Apresúrate —dijo el soldado—. El huracán se está calmando y los insurrectos pueden acercarse y cerrarte el paso.
—Parto —respondió el marinero—. Si no me matan, pronto me volveréis a ver con los camaradas del «Yucatán».
Estrechó la mano que la marquesa le tendÃa y las de sus compañeros, se aseguró de que el fusil estaba cargado y salió con paso firme.
Junto a la puerta de la casamata se paró a escuchar, luego, pasado el cercado, se lanzó al bosque.