La capitana del Yucatan

La capitana del Yucatan

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Manco y su compadre, delante de todos, hacían alardes de valor, de palabra, amenazando volar todo el edificio a trabucazos y jurando que convertirían en polvo a los fugitivos si no se rendían inmediatamente Sin embargo, al llegar a unos cien pasos del batey, desapareció toda su valentía y se retrasaron prudentemente, dejando que los otros fueran delante.

—¡Los gandules! —murmuró Córdoba—. Sería mejor no herirles para ver a estos héroes huir a todo escape con sus trabucos. ¡Quiroga!

—¿Señor…?

—Perdonemos a estos pobres diablos.

—Si nos tuvieran en sus manos ellos no nos perdonarían, sino que os aseguro que se apresurarían a colgarnos por los pies del árbol más próximo, para asarnos vivos o deso-liarnos como corderos de un buen machetazo. Conozco la crueldad de estos bandidos.

—Entonces mandemos un par al otro mundo o limitémonos a ponerlos fuera de combate.

Los negros se habían parado para cargar sus trabucos, antes de aproximarse al batey.

Córdoba y el español apuntaron sus fusiles e hicieron fuego casi al unísono.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker