La capitana del Yucatan
La capitana del Yucatan El crótalo viendo a su enemigo desenvolvÃa rápidamente sus espirales y se habÃa levantado todo lo largo que era, mientras su cola, golpeando el suelo, hacÃa sonar el cascabel córneo. Silbaba furiosamente y de sus pequeños ojos parecÃa que salÃan llamas.
El viejo jabalà no parecÃa muy inquieto por la actitud del reptil. Seguro de sÃ, convencido de la victoria, se habÃa parado a tres pasos de distancia, mirándolo y haciendo sonar los largos colmillos.
De repente se abalanzó. El reptil, rápido como un rayo, se precipitó para herir e inyectar el terrible veneno, pero el jabalà esquivó bruscamente y recibió la mordedura en un repliegue del vientre, en la parte protegida por el estrato graso. El crótalo, después del primer mordisco intentó replegarse sobre sà mismo. El jabalà no le dio tiempo. Sus quijadas se abrieron y se cerraron en torno a la cabeza del adversario, mientras que con los colmillos anteriores atacaba con furor la cola, destrozándola completamente.
Cuando vio que habÃa cesado de existir, se acurrucó lanzando un gruñido de satisfacción y se puso a devorarlo tranquilamente, sin preocuparse de la herida recibida, herida mortal para cualquier otro animal y sobre todo para el hombre, pero absolutamente inofensiva para el jabalÃ.