La capitana del Yucatan

La capitana del Yucatan

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Si no os molesta.

—Al contrario, teniente. ¡Las distracciones son tan escasas en San Felipe! Aprovecharé para enseñaros nuestros depósitos de armas y mostraros mis tropas.

—Un paseo me vendrá bien.

El jefe de los insurrectos llamó al negro, y volviéndose luego hacia la marquesa que se había levantado:

—Señora, os ruego que os retiréis a la casita que tenéis destinada. Si no os molestamos, esta noche iremos a encontraros.

—Estaré contenta de recibiros, señores —respondió doña Dolores—. La velada será menos larga y menos aburrida.

Cambió con Córdoba una mirada de inteligencia y salió.

—¡Hermosa señora, a fe mía! —exclamó Córdoba, dirigiéndose a Guaymo—. Debe ser una mujer enérgica y resuelta.

—Así lo creo —respondió el rebelde—. Y precisamente por eso tengo siempre dos centinelas frente a su puerta. Señor teniente, vamos a buscar una chalupa que sea más grande que la vuestra.

Encendieron sus cigarros y salieron cogidos del brazo como dos viejos amigos, seguidos por el español y los dos marineros que no se separaban del lado del cubano.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker