La capitana del Yucatan

La capitana del Yucatan

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La oscuridad favorecía la fuga. Estando algo nublado, las estrellas no proyectaban su luz que, aunque débil, siempre permite distinguir alguna cosa incluso a una cierta distancia. La luna no debía levantarse hasta muy tarde aquella noche, así que por el momento no corrían gran peligro de ser descubiertos.

Córdoba se orientó con el pueblo que se encontraba a su izquierda y guió al pelotón Hacia el borde de una plantación de cacao que se extendía en dirección al interior de la isla.

Protegidos por la oscura sombra de las plantas, los fugitivos podían alejarse tranquilamente y, en caso de alarma, esconderse o ponerse a salvo entre los bosques.

Estaban, sin embargo, más que seguros de poder llegar al lugar donde debía encontrarse la pequeña ballenera sin ser molestados, al menos por unas horas. El pueblo de San Felipe estaba oscuro y silencioso y tampoco bajo los grandes cobertizos del pequeño campamento se veía brillar ninguna luz, señal evidente de que los habitantes y los insurrectos dormían profundamente.

Recorrido el margen de la plantación, Córdoba condujo al grupo hacia el mar.

Apresuraba cada vez más el paso, exhortando a la marquesa a esforzarse, temiendo que los centinelas encargados de relevar a los que vigilaban los prisioneros, se dieran cuenta de la desaparición de todos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker