La capitana del Yucatan
La capitana del Yucatan Unos segundos después, el proyector eléctrico, destrozado por el obús, al que el maestro Colón habÃa dado una dirección matemáticamente exacta, se extinguÃa bruscamente, rompiendo quizá, con el mismo golpe, el mástil de la nave enemiga.
—¡Avante a toda máquina! —gritó la marquesa.
El yate, que se habÃa detenido para permitir al valiente artillero asegurar la punterÃa, se abalanzó hacia adelante, mientras la tripulación aullaba con una sola voz:
—¡Viva la capitana! ¡Viva Colón!