La capitana del Yucatan
La capitana del Yucatan La sangre corre copiosamente por la cubierta y los mue& tos y heridos se acumulan a proa y popa. Ahora la muerte está próxima; la pérdida es inminente.
El almirante Villamil, viendo la partida perdida, lanza la pequeña nave hacia la costa para encallarla y salvar a los últimos supervivientes.
En medio de aquella tremenda granizada de balas, llama al capitán Carlier y le ordena botar las chalupas y salvarse junto a los pocos marineros escapados a la horrenda masacre.
El valeroso oficial, en vez de obedecer, le responde:
—Perdón, almirante, el responsable de la nave soy yo y me quedaré en mi puesto hasta el final, sea cual sea la suerte que nos espera.
—Entonces preparaos a morir, ya que dentro de pocos minutos nos iremos al fondo —responde el almirante.
—Estoy dispuesto —replica Carlier.
Un instante después, una enorme granada americana estalla a bordo del «Furor» y el contratorpedero desaparece bajo el agua con Villamil y su capitán.
—¡Honor a los heroicos vencidos por un enemigo cien veces superior!
Mientras los dos pequeños barcos se hundÃan en los abismos del mar, los cuatro acorazados españoles proseguÃan la titánica lucha.