La ciudad del oro

La ciudad del oro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Pero ten en cuenta, joven, que si se presentan los indios tendrán que habérselas con los pecaris, y si los pecaris se distancian un poco podremos recobrar nuestras armas. 

—Mire, doctor; los pecaris se ponen en fila como si fueran a sostener un verdadero asalto.

—¡Calla! — dijo Velasco, agachándose y aguzando el oído, como si tratase de recoger vagos rumores. Permaneció escuchando unos minutos con profunda atención y se irguió de repente. 

—¿No oyes nada, Alfonso? — preguntó. —Diríase que avanza por la selva un ejército de reptiles. Oigo chasquidos extraños, como si estuvieran funcionando miles de sierras agudas o tenazas.

—Es verdad — dijo el doctor sintiendo un escalofrío., 

—¿Qué es? 

—Amigo mío, huyamos del peligro de ser devorados vivos. 

—Pero, ¿por quién? 

—Por las hormigas. 

Al oír esto Alfonso lanzó una sonora carcajada. 

—¿Te ríes? — exclamó el doctor. 

—¿Cómo no he de reírme?... ¡ Tener miedo a las hormigas ?... ¡Bah?... ¿Querrá usted decirme que son capaces de comernos? 


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker