La ciudad del oro
La ciudad del oro —Sabe como la de cerdo — respondió el doctor.
—¿Qué clase de animales son estos manatÃes? ¿Peces, acaso?
—No, mamÃferos, como las focas y las ballenas.
—¿Y se encuentran solamente en los rÃos?
—Si, Alfonso, y especialmente en éste. Antes eran muy numerosos, pero los han destruido, y ahora no se encuentran más que en los rÃos de América Central, especialmente en los rÃos de Honduras, en el Sciamelicón, el Ulúa, el Patuca, el Tinco, el Aguan y el Orinoco, sobre todo bajo las cataratas, en el Meta, en el Apure, junto a las dos islas Carrigal y Conserva, y en el Amazonas. Antiguamente no debÃan de ser raros en los rÃos europeos y del Africa septentrional, porque se cree, y con razón, que las antiguas sirenas no eran sino manatÃes.
Realmente, este manatÃ, con sus mamas y con el pelo que lleva en la cabeza, que parece una melena, y con sus aletas, que parecen brazos auténticos, tiene facha de mujer marina, ¿verdad?
—Tiene usted razón, doctor. ¿Y qué comen estos mamÃferos?
—Algas, plantas acuáticas, en suma.
—¿No son carnÃvoros?
—No.