La ciudad del oro
La ciudad del oro —Nosotros, mi amo — respondieron los dos indios sin moverse.
—¿VenÃs a vengaros de vuestra esclavitud?
—No, nuestro amo, venimos a decirte que hemos obtenido de Yopi tu perdón. - Ah! ...
—Pero, ¿quiénes son estos dos indios? — preguntaron estupefactos Alfonso y el doctor.
—¿Queréis saberlo? —dijo don Rafael—. Pues son los dos indios que nos precedÃan y que echaron a pique nuestra chalupa.
—Pero, ¿cómo los conoces, primo?
—Son los dos esclavos fugados de la plantación.
—Es verdad, mi amo — dijeron los dos indios.
—¿Mis sospechas eran ciertas! —exclamó el doctor—. Aquel grito que sonó en la terraza lo tengo siempre en mis oÃdos.
—¿Sois vosotros los que habéis puesto tantos obstáculos para impedirnos llegar a la Ciudad del Oro? — preguntó Alfonso.