Los dos tigres
Los dos tigres Precedían el cortejo cuatro tamborileros con sus correspondientes djugo, especie de tambor de forma cilíndrica, hecho de tierra cocida, cuyas dos caras están cubiertas por una piel que se afloja o se aprieta por medio de un cordel; a estos seguían algunos mussalki, así llamados porque llevaban las antorchas; detrás iban unos cuantos hombres conduciendo a hombros un palanquín con el difunto, que iba ricamente ataviado, y, por último, la desgraciada viuda, a quien rodeaban los parientes más próximos, los cuales, a su vez, eran portadores de diversas vasijas que contenían el aceite perfumado que debía de verterse en la pira.
El viejo manti, salmodiando unas plegarias, iba precediendo a la viuda junto con los sacerdotes.
La viuda era una hermosa joven que todavía no había cumplido quince años; llevaba ya el cabello cortado, y carecía del cordón del cual pende una joya que las mujeres hindúes llevan al cuello como distintivo de su estado.