Los dos tigres
Los dos tigres Saltaban como tigres, subiéndose en las amuras y trepando por las escalillas para poder apuntar mejor al enemigo, sin inquietarse por los disparos del grab, mientras los artilleros, bajo el mando de Yáñez y por medio de tiros de gran precisión, hacían pedazos la arboladura y el aparejo del velero bengalés.
Apenas se había empeñado la lucha cuando se aproximó al Mariana por detrás el segundo grab, descargándole encima sus cuatro mirines.
—¡Orza a la banda! —gritó Yáñez.
Sandokán procuró virar con un golpe de barra, mientras Tremal-Naik y Kammamuri corrían a babor con un grupo de tiradores para hacer frente al nuevo adversario.
Por medio de una rápida maniobra, el Mariana se lanzó fuera de línea, huyendo del fuego cruzado de ambos barcos; enseguida se puso de través e hizo frente a los dos grabs, disparándoles con las carabinas y los cañones.
La pequeña nave se defendía maravillosamente y escupía hierro y plomo en cantidad más que suficiente para los dos enemigos.
Yáñez, que manejaba una de las culebrinas, había derribado con sus disparos el palo trinquete del primer grab, haciéndolo caer sobre cubierta, y luego hizo una descarga sobre los hombres que intentaban lanzarlo al agua y cortar el cordaje, lanzándoles una andanada de metralla que causó verdaderos estragos entre los thugs.