Los dos tigres
Los dos tigres —¡Atentos, sahibs! ¡Los bags van a saltar! ¡Han dado la vuelta alrededor de nosotros!
En aquel mismo instante, el comareah se detuvo, arrollando rápidamente la trompa, que escondió entre los largos colmillos. Se plantó sólidamente sobre sus robustas patas, echando el cuerpo un poco hacia atrás, y lanzó un formidable grito que parecÃa un aviso para los cazadores.
Transcurrieron algunos segundos, y de pronto vieron que los cálamos se abrÃan violentamente, como a impulso de un irresistible empuje, y un tigre, dando un espléndido salto, se lanzó sobre el elefante, cayéndole en la frente y tratando de desgarrar el vientre del cornac con un poderoso zarpazo. Pero este se habÃa echado hacia atrás rápidamente.
Sandokán, que era el que estaba más cerca, con la rapidez de un relámpago le descargó a boca de jarro la carabina, logrando partir una pata de la fiera.
A pesar de la herida, el terrible animal no cayó a tierra. Dando una voltereta, pudo esquivar los disparos de Yáñez y de Tremal-Naik; se recogió sobre sà mismo, y de un enorme salto, pasó sobre la cabeza de los cazadores, sin tocarlos, y fue a caer detrás del elefante, lanzando un prolongado aullido.