Los dos tigres
Los dos tigres —¿Qué ha sido eso? —preguntó Sandokán, empuñando la carabina.
Después de aquel sobresalto, el comareah lanzó un terrible berrido, y sumergió rápidamente la trompa, retrocediendo a toda prisa.
—¡Le ha cogido! —gritó el cornac.
—¿Qué es lo que ha cogido? —preguntaron a un tiempo Yáñez y Sandokán.
—¡Al animal que acaba de morderle! Ya habÃa levantado la trompa. Aferraba a un monstruoso reptil, muy parecido a un cocodrilo, provisto de formidables mandÃbulas llenas de dientes agudos y amarillentos.
El monstruo, arrancado de su lÃquido elemento, se debatÃa furiosamente, tratando de herir al elefante con su robusta cola, que, como el lomo, estaba cubierta de láminas óseas; pero el paquidermo se guardaba muy bien de que le alcanzase.
Le sostenÃa en alto y parecÃa experimentar un malicioso placer en hacer crujir el grueso caparazón del animal.
—¡Acabará por ahogarle! —dijo Yáñez.
—¡Ni mucho menos! Ya verás cómo le hace pagar la mordedura. Estos paquidermos son valientes e inteligentÃsimos, pero también extremadamente vengativos.
—Entonces, le machacará con las patas.
—¡Ni siquiera eso!