Los dos tigres
Los dos tigres —¡Bájense ustedes! ¡El comareah va a caer!
Los hombres echaron rápidamente la escala de cuerda, y descendieron a toda prisa con las armas, en tanto que el cornac se deslizaba por el costado derecho del elefante.
Apenas se habÃan alejado unos cuantos pasos, cuando el pobre comareah cayó pesadamente, con la cabeza tendida hacia adelante y rompiéndose ambos colmillos.
Quedó muerto en el acto.
—¡Otras cincuenta mil pesetas perdidas! —dijo Yáñez—. ¡Bah! ¡No es el dinero lo que nos hace falta; y, además, los thugs pagarán también por esta muerte!