Los dos tigres
Los dos tigres Cuando empezaron a despuntar los primeros rayos del sol, la embarcación aproaba delante de la torre.
Sandokán no se había equivocado: no se trataba de una chalupa ni de un barco de gran porte; era una pinassa, es decir, una barca grande de bordas altas, con dos mástiles pequeños y dos velas cuadradas. Además, tenía cubierta.
Estos veleros son muy usados en la India para la navegación por los grandes ríos de la península; sin embargo, pueden navegar también por el mar, lo mismo que los grabs, pues tienen quilla y están bien arbolados.
La pinassa que arribó en las cercanías de la torre desplazaba unas sesenta toneladas, y la tripulaban ocho hindúes, todos jóvenes y robustos, vestidos de blanco como los cipayos[25], y estaban mandados por un piloto viejo de larga barba blanca, que en aquel momento se hacía cargo del timón.
Cuando vieron a los cinco hombres, entre los cuales había dos blancos, el viejo se quitó cortésmente el turbante, y enseguida descendió a tierra, diciendo en buen inglés:
—¡Buenos días, sahib! ¿Necesitan ustedes nuestra ayuda? Hemos oído un disparo y hemos acudido creyendo que alguien estaba en peligro.