Los dos tigres
Los dos tigres »Lo que haya hecho después, no creo que les importe a ustedes saberlo; pero odio a esos hombres que me han obligado a matar y a ofrecer a la horrible diosa la sangre de numerosas vÃctimas.
»Sé que vais a llevar la guerra a su misma madriguera. ¿Queréis mi ayuda? ¡Sirdar pone a vuestra disposición su fuerza y su valor!
—¿Cómo sabes tú que nos dirigimos a Raimangal? —preguntó Tremal-Naik.
—Me lo ha dicho el piloto.
—¿Quién era ese piloto?
—El que mandaba uno de los grabs que acometieron a vuestro buque.
—¿HabÃa venido siguiéndonos?
—SÃ, junto con otros doce thugs que formaban parte de la tripulación; yo era uno de ellos. Sospechábamos que tú, sahib, te dirigÃas a Khari porque nos habÃan dicho que tus criados compraron dos elefantes.
»Todos los pasos que habéis dado, todos los hemos espiado. Asà pudimos enteramos de tus relaciones con los que tripulaban ese buque pequeño que se batió con los nuestros; asà supimos que habÃas seguido al manti hasta que lograsteis prenderlo. Creed que experimenté una gran alegrÃa cuando supe que aquel viejo condenado estaba en vuestro poder, pues él fue quien me hizo abrazar la religión de Kali.