Los dos tigres
Los dos tigres Había tenido un largo coloquio con el gobernador acerca de la afortunada expedición de Sandokán contra los thugs, y había conseguido un salvoconducto por el cual se concedía a sus valientes amigos el libre paso a través de las columnas inglesas en operaciones en el Oudhe y en el territorio de Delhi, que eran los centros de la insurrección, y además, una carta recomendándoles al general Bernard y un permiso para el propio teniente, a fin de que pudiera acompañarles hasta el gran cordón militar establecido entre Gwalior, Bartpur y Pattiallah.
Inmediatamente hicieron todos los preparativos para la marcha, y a la una de la tarde aquel pelotón de hombres salía de Calcuta, tomando la línea de Hougly-Ranigach-Bar-Patna en un comodísimo vagón de la North-India-Railway.
Las compañías de ferrocarriles de la India no han escatimado nada para que los viajeros puedan encontrar en todas partes las mayores comodidades, y sus líneas no tienen nada que envidiar a las mejores de los Estados Unidos del Norte. Cada vagón no lleva más que dos compartimientos, que son amplísimos, y en cada uno de ellos las banquetas o asientos tienen los respaldos de tal modo que, levantados y sujetos por correas, sirven de camas muy semejantes a las de los steamers.
En ambos lados de los compartimientos están los gabinetes para vestirse y asearse.