Los dos tigres

Los dos tigres

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Hombre, yo creo que no es cosa de ponerse a llorar porque no nos hayan destinado un alojamiento mejor! Tenemos hojas que harán las veces de cama, y que nos bastarán para echar un buen sueño tan pronto como cenemos, si es que hay cena; porque preveo que no entraremos en Delhi antes de mañana.

—¡Sí entramos! —respondió Sandokán, que parecía atormentado por algún presentimiento.

Yáñez iba a replicarle, cuando entró un soldado que todavía llevaba el uniforme de los cipayos y tenía en las manos una antorcha y un canasto.

Apenas entró en la cabaña, lanzó un grito de sorpresa y de alegría:

—¡El señor Tremal-Naik!

—¡Bedar! —exclamó el bengalí, aproximándose a él—. ¿Qué haces tú aquí? ¡Un cipayo que se ha batido a las órdenes del capitán Macpherson, hallarse ahora entre los rebeldes!

El insurgente hizo un gesto indefinido y dijo:

—Ya no vive el patrón; y, además, yo he roto definitivamente con los ingleses. Mis camaradas desertaron, y lo les he seguido. Y usted, señor, ¿para qué ha venido hasta aquí? ¿Ha abrazado nuestra causa?

—Sí y no —respondió el bengalí.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker