Los dos tigres
Los dos tigres —Contra nuestros seculares opresores.
—¿De dónde venÃs?
—De Bengala.
—¿Y cómo habéis podido atravesar las lÃneas enemigas sin que os hayan detenido? —preguntó el viejo general.
—Amparándonos en la oscuridad de la noche; ayer nos escondimos en una cabaña derruida y allà estuvimos hasta que vimos al subadhar.
El viejo permaneció algunos momentos silencioso mirando a Sandokán y a los malayos, cuyo color debÃa de haberle llamado la atención.
Enseguida volvió a decir:
—¿Tú eres bengal�
—Sà —contestó Tremal-Naik sin vacilar.
—Pero tus compañeros no me parecen indostanos; tienen un color que no he visto en ninguno de nuestro paÃs.
—Es verdad, general. Este hombre —dijo, indicando a Sandokán— es un prÃncipe malayo, enemigo acérrimo de los ingleses, a quienes ha derrotado y vencido de un modo sangriento varias veces en las costas de Borneo; los otros son soldados suyos.
—¡Ah! —exclamó el general—. ¿Y por qué ha venido aqu�