Los dos tigres
Los dos tigres —Ha venido a buscarme a Calcuta, pues he sido su huésped hace algunos años, porque supo por mà que se preparaba una insurrección. Viene a ofrecer su poderoso brazo y su sangre.
—¿Es cierto? —preguntó Abu-Assam, volviéndose hacÃa el Tigre.
—SÃ; mi amigo ha dicho la verdad —contestó el pirata—. He sido durante largos años el enemigo más temible que han tenido los ingleses en las playas de Borneo. Los he derrotado en Labuán varias veces, y he destronado a James Brooke, el poderoso rajá de Sarawak.
—¡James Brooke! —exclamó el general, pasándose una mano por la frente, como para despertar algún recuerdo lejano—. ¡SÃ; debe de ser aquel teniente de la compañÃa de la India que yo conocà en mi juventud, y de quien me dijeron que se habÃa hecho rajá de una gran isla malaya! Era un inglés, y, por lo tanto, un enemigo tuyo. Y ese otro que tiene las facciones regulares como las de un europeo, ¿de dónde viene? —dijo, señalando a Yáñez.
—Es un amigo del prÃncipe.
—¿Y odia también a los ingleses?
—SÃ.
—¿Solamente a los ingleses? —preguntó el general, levantándose y cambiando bruscamente de tono.
—¿Qué quiere usted decir con eso, general? —preguntó con inquietud Tremal-Naik.