Los dos tigres
Los dos tigres —Primero hagamos desaparecer la cena, y luego nos ponemos enseguida al trabajo —dijo Yáñez—. Sobre todo, debemos hacer los honores al magnÃfico pastel de nuestro querido Bedar. ¡A la mesa, amigos, que después ya daremos buena cuenta de esos barrotes de hierro!