Los dos tigres
Los dos tigres —¡Aquà está el elefante! —dijo Bedar. Un hombre que se encontraba delante del paquidermo, le salió al encuentro, diciéndole:
—Hace poco han venido dos hombres a preguntarme a quién esperaba.
—¿Y qué les has dicho? —le preguntó el cipayo, con Ãmpetu.
—Que esperaba a un señor de Delhi que habÃa venido a ver a Abu-Assam.
—¡Bien dicho; tendrás otra rupia más de propina! —dijo Bedar—. ¿Y se alejaron después?
—SÃ, patrón.
—¿TenÃan unos turbantes muy grandes?
—Y la cara cubierta.
—¡Esos malditos thugs! —dijo Bedar, volviéndose hacia los fugitivos—. Señores, deprisa; súbanse al houdah.
—¿Nos acompañarás tú? —preguntó Tremal-Naik.
—SÃ, para facilitarles la entrada en la ciudad —contestó el valiente cipayo—. Yo me siento detrás del cornac.
Tremal-Naik y los tigres de Mompracem se metieron a toda prisa en la caja, que era ancha y cómoda, y con verdadero placer vieron que habÃa una docena de carabinas apoyadas contra los bordes.