Los dos tigres
Los dos tigres El Tigre de la India habÃa muerto. Al verle caer, Tremal-Naik y Yáñez se lanzaron en la habitación inmediata, donde en una riquÃsima camita, incrustada de nácar y cubierta por finas telas de seda, dormÃa una niñita de cabellos rubios.
Tremal-Naik la levantó en un abrir y cerrar de ojos, y la estrechó frenéticamente entre sus brazos.
—¡Damna! ¡Pequeñita mÃa!
—¡Babo! —exclamó la chiquitina, fijando en el bengalà sus grandes ojos azules.
En aquel mismo instante, un formidable estampido sacudió la casa hasta los cimientos.
A continuación se oyó un inmenso clamor, y las descargas de fusilerÃa y de artillerÃa arreciaron de un modo espantoso.
—¡Los ingleses! —gritó Sandokán, que salió corriendo hacia el balcón.
—¡Han volado los últimos bastiones!