Los dos tigres
Los dos tigres Efectivamente; eran los ingleses que, convertidos en saqueadores y vencedores, irrumpieron en la ciudad, matando a los habitantes que huían y dando una triste impresión de lo que es la civilización europea. Habían tomado sus medidas para un asalto general desde el primer día de sitio, ocupando las líneas de defensa de la trinchera de agua, la de los bastiones de los Moros y la de la puerta de Cascemir. La víspera estaban ya en posiciones, y al alborear se arrojaron sobre la ciudad, después de una terrible lucha sostenida ante la puerta de Cabul, donde los invasores perdieron quinientos hombres, entre ellos ocho oficiales, siendo herido el general Nickaleson.
Por todas partes se escuchaban espantosos alaridos, así como tremendas descargas. Se combatía desesperadamente y las mujeres y los niños huían en masa hacia el puente de barcas, para librarse de la gran matanza.
—¡Huyamos nosotros también! —dijo Sandokán, que veía avanzar al galope a varios escuadrones, que acuchillaban sin piedad a los fugitivos, hombres, mujeres y niños, los derribaban con los caballos y los pisoteaban—. Si nos cogieran aquí, pudiera suceder que, a pesar de la carta del gobernador y del salvoconducto, nos degollasen de todos modos. ¡Vamos a ver si es posible llegar hasta nuestro bungalow! Envuelve a Damna en un cobertor y vámonos.