Los dos tigres
Los dos tigres —¡Putscie! —exclamó Sandokán—. ¿Qué quiere decir eso? ExplÃcate mejor, Kammamuri; ten en cuenta que no somos hindúes.
—Es una ceremonia que se realiza en las casas en cierta época del año, para tener propicia a la divinidad, y que consiste en rociar las habitaciones con orines y estiércol de vaca, echar flores y arroz dentro de un balde con agua y quemar mucha manteca en lámparas colocadas alrededor del recipiente.
—¿Y el manti ha realizado todas esas ceremonias en casa de tu patrón? —le preguntó Sandokán.
—SÃ, señor; hace unos quince dÃas —contestó Kammamuri—. Probablemente, es el mismo que ha venido aquà esta mañana. No me cabe duda de que es un espÃa de Suyodhana.
—VenÃa acompañado de un policÃa indÃgena.
—¡De un policÃa! —exclamó Kammamuri, haciendo un gesto de asombro—. ¿Desde cuándo la policÃa da escolta a los manti y a los bramines en sus funciones? ¡A ustedes los han engañado por partida doble!
Kammamuri esperaba una explosión de ira por parte del Tigre de Malasia; pero, por el contrario, el formidable pirata no perdió un átomo de su calma. Más bien parecÃa satisfecho y hasta contento.
—¡Perfectamente! —dijo—. ¡He aquà una burla de la cual obtendremos resultados inapreciables! ¿ReconocerÃas a ese hombre, mi bravo Kammamuri?