Los dos tigres
Los dos tigres —Sucedió que hubo una gran escasez de víveres aquel año en el reino de Assam, y los bramines y los gurús, es decir, los sacerdotes de Shiva, inclinaron el ánimo del rajá para que se hiciera una solemne rogativa con objeto de aplacar la cólera divina.
»El príncipe accedió de buen grado, y quiso que asistieran todos los parientes que tenía diseminados por el reino. Mi padre estaba comprendido en el número de los invitados, y, no sospechando los horribles designios que maduraba el cerebro de aquel monstruo, me condujo a la capital, juntamente con mi madre y mis dos hermanos.
»Allí nos recibieron con los honores debidos a nuestro rango, y fuimos alojados en el palacio real.
»Se celebró la ceremonia religiosa, y el rajá ofreció a todos sus parientes un gran banquete, durante el cual él bebió sin medida.
»Aquel miserable trataba de excitarse antes de realizar la carnicería que venía madurando quién sabe desde cuándo.
»Como yo era demasiado pequeña, estaba dispensada de asistir al banquete, y me habían dejado ir a jugar con otras niñas en una de las terrazas del palacio.
»Hacia el anochecer, oí de improviso un tiro, al que siguió otro, y enseguida, un grito de terror y de angustia.